¿Por qué cada vez que pensaba en eso la primera imagen que se le venía era la misma de siempre? Y borrosa. ¿Borrosa por sus lágrimas? ¿A todas las personas les pasaría eso? ¿Arrancar por el peor de los recuerdos? Y otra cosa. ¿Todas las personas tendrían recuerdos silenciosos?
Porque algunos recuerdos eran así. No volvían con sonidos. Haciendo un esfuerzo sí, pero si venían sólos, venían mudos. Y si a ese recuerdo borroso le agregaba los sonidos, ese recuerdo se llenaba de gritos. Sobre todo de mis propios gritos. Gritos mezclados con llantos y quejidos, pero tan hondos que eran gritos sin palabras.
lunes, 31 de agosto de 2009
domingo, 16 de agosto de 2009
17 de Agosto.
Supongo que me resulta torpemente tranquilizador pensar que el dolor es algo que se reparte con criterio más o menos igualitario, y que cada ser humano se lleva una dosis más o menos equivalente. Que unos sufren primero y que otros sufren después, pero que a fin de cuentas a todos nos corresponde sufrir más o menos lo mismo. Aunque sea una idea torpe, supongo que la prefiero porque su contraria es inquietante: pensar que estamos destinados a sufrir mucho más que nuestros semejantes, que puede tocarnos precisamente a nosotros la peor parte en una distribución azarosa y desigual de tragedias, es un principio angustiante. Suponer que existen personas particularmente señaladas por el dolor suena a injusto, a abusivo, a caprichoso. Y debe ser así, salvo que alguien nos venga con la novedad de que el mundo es un sitio justo, equilibrado y ecuánime.
lunes, 10 de agosto de 2009
Frío.
Yo creo que es el frío, junto con estar solo y todo eso, pero sobre todo el frío. Pero lo de estar solo también, porque en esto me pongo a pensar cuando estoy solo. Si justo me acuerdo de todo aquello cuando estoy con alguien enseguida trato de pensar en otra cosa, porque no me gusta pensarlo cuando estoy acompañado. No es que cuando estoy solo pensar en esto me guste. Ni tampoco que no me guste. No se trata de gustar, supongo. Me acuerdo y listo. Lo que sí, si estoy solo, no me resisto a pensarlo. No es que me voy para distraerme y sacármelo de la cabeza. Me quedo y me lo acuerdo.
Antes no. Antes no podía. Hace años cuando me acordaba me ponía mal, quería arrancarmelo como si fuera un trapo que me quemase la piel por dentro. Ahora ya no. Ahora me lo acuerdo y como mucho me pongo triste. Pero es una tristeza que me aguanto y está bien. No es como cuando me daban pesadillas. Ahora como mucho son sueños, y de vez en cuando. Muy de vez en cuando.
Antes no. Antes no podía. Hace años cuando me acordaba me ponía mal, quería arrancarmelo como si fuera un trapo que me quemase la piel por dentro. Ahora ya no. Ahora me lo acuerdo y como mucho me pongo triste. Pero es una tristeza que me aguanto y está bien. No es como cuando me daban pesadillas. Ahora como mucho son sueños, y de vez en cuando. Muy de vez en cuando.
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