Lamadrid se llama. O se llamaba, no sé. Ojalá se haya muerto. Claro, cómo vas a conocerlo. Quién se va a acordar de él. No lo conoce nadie. Supongo que ese es un lindo castigo. Pero es un bestia. Uno de esos pelotudos que se consideran genios, y se creen un adelantado.
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