Fue Leticia, entre otras cosas, porque se conocieron tan jóvenes que Aráoz tuvo la certeza de que podía llegar a saberlo todo de ella. ¿Cuántos secretos podía guardar una chica de quince años? Y de esos secretos, ¿cuántos no habría de revelar en los años sucesivos de noviazgo? En Leticia no habría secretos, o no habría secretos tan profundos que no pudiesen tarde o temprano develarse.
Fue Leticia, entre otras cosas, porque se conocieron tan jóvenes que Aráoz tuvo la certeza de que podía construir las coartadas suficientes para tergiversar su propio pasado sin que ella lo advirtiese. Tal vez edificarse un pasado que contarle a Leticia fuese una manera de alumbrar un pasado para sí mismo, un pasado sumiso que no le llenara las noches de desvelos.
Fue Leticia, entre otras cosas, porque se conocieron tan jóvenes que Aráoz supo que contaba con la ventaja de poder moldearla a su antojo. Ella tenía quince años y un pasado escaso y previsible, y él tenía dieciséis y sentía que el dolor lo había envejecido de tal modo que no le llevaba un año sino un siglo. ¿No decía su madre, cada dos por tres, que él era un chico muy maduro?
Fue Leticia, entre otras cosas, porque era hermosa y buena. ¿Tres meses tirado boca arriba en su cama y no encuentra dos mejores adjetivos que "buena" y "hermosa" para definir a la que fue su amiga durante 4 años, y su novia por espacio de otros 2? Definitivamente la proefesora Bachineli tendría motivos para sentirse defraudada ante semejante pobreza de vocabulario.
viernes, 5 de diciembre de 2008
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