Es raro eso. Lo más raro de todo. Lo que más me cuesta pensar. Me refiero a cómo de repente alguien puede despegarse de la vida de uno así, como si se lo serrucharan, como si le hacharan un pedazo o... Ajena. No hallaba las palabras que necesitaba para decir lo que estaba pensando.
Alguien que encastraba con la vida de uno de repente moviéndose en otro mundo. No porque se haya ido con otro. Ajena porque su vida se ha cerrado para nosotros, pero sigue. No es que se ha muerto. Eso lo entiendo mejor... Esto no. Una vida nueva, otra, completa, sellada. Una vida entera sin nosotros... Una vida a la que no le falta nada salvo nosotros. Que en realidad no es que le falte algo, pero a nosotros nos parece como si le faltara... Lo que pasa nomás es que sobramos nosotros. Eso es todo.
A veces me pierdo en mis propias palabras. Esto no es lo que siento. ¿O sí? Dicho, fijado en las palabras quedo tan estúpido... O tal vez lo que ocurre es que el mundo de mi dolor y el mundo de las palabras existen apartados e inconexos, y es imposible vincularlos.
Si se lo piensa un poco, es algo horrible.
domingo, 14 de diciembre de 2008
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2 comentarios:
me gusta como escribis pibitooo... me gustaaaaaaaaaaa... besos!
Supongo que a veces las cosas no son eternas.
...como decía la canción...cuando la eternidad solo dura un rato...
un abrazo.
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