Capaz que los demás no lo vieron por la distancia, o porque las lágrimas se le mezclaban con el sudor y la mueca de la angustia se parece a la mueca del esfuerzo. Despúes de todo, son dos formas de sufrimiento, supongo. Pero Perlassi sabía que lo que estaba haciendo, mientras corría, era lo mismo que juntar en una pila todos los recuerdos y todas las fotos y todos los aplausos y prenderles fuego. Por eso lloraba Perlassi. Porque sabía que se estaba cavando la fosa para toda la cosecha.
jueves, 25 de diciembre de 2008
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