lunes, 10 de enero de 2011

Con el tiempo;

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una relación no significa seguridad; y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas; y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para hacer planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Y uno aprende a plantar su propio jardín y a decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno vale, y con cada día... uno aprende.

jueves, 22 de julio de 2010

22-07-10

A veces la gente mira nomás lo que tiene ensima de las narices. Más lejos no mira. Más alla no ve un carajo.
¿Cuanto tiempo puede haber durado todo aquello? ¿Uno? ¿Dos años? ¿Digo bien?
Sin embargo el recuerdo de todos va a quedarse fijo en esos dos años. Esos dos años de mierda. ¿Alguien pensó lo que deben haber sido esos 2 años? ¿Lo que me deben haber durado? ¿Lo que me deben haber dolido? No. No saben. Pero por lo menos algunos dudan. Eso ya es bastante. Es algo, por lo menos. ¿Ven? El resto no dudó. Nunca dudaron. Y yo sabía que no iban a dudar. Manga de pelotudos.
Y esto solo ya me dice cómo es la gente, cuando quiere. Cuando quiere y cuando no quiere también.

miércoles, 14 de abril de 2010

Amores;

Decidí, de entrada nomás, dejarlo en libertad. Tengo la idea de que los amores no se imponen, ni siquiera se eligen. Pienso que en todo caso son los amores los que optan, los que se le imponen a uno. Por eso, con cierta prescindencia fatalista pensé que si tenía que ser, sería, y que si no, era inútil gastar pólvora en chimangos.

martes, 19 de enero de 2010

Gracias;

Cuando me enteré, casi no pude decir palabras sobre tu muerte. No sé muy bien por qué. Aunque supongo que siempre me ocurre eso con las cosas que me lastiman. No puedo nombrarlas mientras me duelen, o mientras me duelen mucho, o mientras son un dolor nuevo y desconocido, un dolor que busca su sitio en el cementerio de tristezas que todos tenemos en algún lugar del alma.
Pero al mismo tiempo supe, desde el momento mismo en que me enteré, temprano en la mañana, que iba a tener que escribirte estas líneas, u otras como estas. Eso también es algo que me ocurre con las cosas que me duelen. Se me traban en la lengua pero se me destraban en palabras, cuando las escribo. Aunque con la muerte nunca sea sencillo. Siempre es más dificil con la muerte.
Pero si tengo la necesidad, casi la obligación, de escribirte por lo menos estas líneas, es por todo lo que te debo desde hace muchos años, y que no pude o no supe agradecertelo correctamente en su momento. Espero sepas perdonar, a medida que yo avance en este relato, semejante dilación por mi parte. Digamos que tiene que ver con eso de lo difícil que es lidiar con la muerte. Con todas las muertes. Pero dicen que nunca es tarde, de modo que tal vez, sea este el momento de darte las gracias, mis propias gracias, esas que tengo demoradas desde hace tanto tiempo. Ahora que te fuiste, siento que es el momento de decírtelo, o escribírtelo, que como ya apunté, es mi modo de decírtelo.
Vos no necesitás que yo aquí te recuerde como eras. Cualquiera que te conoció, sin lugar a dudas, lleva por dentro el mismo recuerdo que yo mantengo.
Jamás vas a escuchar palabras mías hablando mal de vos. Y no por que no quiera, o no quiera decirlas por que soy tu nieto, y un nieto jamás hablaría mal de sus abuelos, y menos de una abuela que hasta el úlimo día de su vida se comportó como siempre supo hacerlo. Sino por que no puedo. No puedo por que si lo haría estaría inventando algo que nunca ocurrió. O tal vez alguien si pueda, siempre hay quién le encuentra "la quinta pata al gato". Pero bueno, yo no tengo con qué, yo conservo el deber de la memoria.
Ya ves que no es por que sí, que vos te vas y yo me acuerdo de estas cosas. Será más bien que mi educación es un puente que perpetuamente me conduce hacia mi persona. Y bueno. Vos estuviste siempre parada en ese puente. Así que gracias. Eternamente gracias y hasta siempre.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Crecer;

Así como el crecimiento es sinónimo de cambios, a veces es sinónimo de errores y hasta de dolor. Y que así como las plantas que crecen alzan sus ramas en todas direcciones y luego algunas se secan castigadas por el sol o arrancadas por el viento, así los hombres edifican sus sueños en terrenos hostiles y problemáticos, y que a veces los mejores proyectos y las más saludables intenciones naufragan en los mares turbulentos del azar y la perfidia, máxime en un mundo tan volátil e impredecible como éste.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Creo que yo actué distinto. No sé, por lo menos ella se enteró de mi noviazgo con esta mujer a través de algún comentario genuinamente casual de otra de las chicas, y no a través de mis gritos rimbombantes. Que fuese de ese modo significó para mi una modesta victoria, un galardón de dignidad, o algo por el estilo. Por supuesto que me agradó que se enterase, aunque me desilusionó un poco que su expresión no cambiara. Yo esperaba algo, un gesto de contrariedad, aunque fuera ínfimo, fugaz. Que una sombra de melancolía le cruzase la cara.
Yo no me había puesto de novio para lastimar a aquella mujer. No soy tan despreciable como para eso. Yo me había enamorado realmente. Seamos precisos: me había enamorado de esta chica todo lo que me lo permitía el agujero sin fondo que el adiós de aquella me había abierto en el alma. A esta yo podría ofrecerle... no sé si las sobras, diría más bien los despojos de esa alma. Ella lo sabía porque se lo había aclarado de entrada. Y creo que lo aceptaba. ¿Acaso no tenía ella sus propias cicatrices? Y no vivíamos hablando de eso, claro. Ella sabía, en todo caso, de mi corazón mutilado.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Sorpresas;

A mi hay dos cosas que me ponen muy nervioso. Una son las sorpresas, porque me asusta que me pasen cosas que yo no sabía que me iban a pasar sin haber tenido tiempo de pensar que hacer. Y la otra son las cosas que no entiendo, porque yo soy de pensar mucho las cosas y cuando me pasa algo raro de repente me angustio y seguro no sé que hacer.